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La aceptación y apreciación en el Coaching

Publicado el 2 de abril, 2012

En este artículo querría reflexionar sobre dos “competencias” esenciales para los procesos de cambio: Aceptación y Apreciación. Aceptar es un verbo que implica ejercer nuestra capacidad de decidir. Apreciar es un verbo que implica ejercer nuestra capacidad de valorar. Poder acudir a estas competencias será definitivo para el éxito en los proceso de coaching.¿Qué deberemos aceptar para que el proceso avance? ¿Qué deberemos apreciar? A nosotros mismos, nuestro pasado, nuestras pérdidas, las circunstancias actuales, la manera de ser de los demás, nuestros avances, nuestra capacidad para evolucionar…

La aceptación es una forma de madurez emocional donde la frustración, el resentimiento, la “rabieta”, la negación, el desanimo o el resentimiento no tienen cabida. La apreciación es una forma de madurez estética donde podemos valorar la belleza de nuestro proceso evolutivo desde una mirada amorosa. Para poder apreciar, primero deberemos aceptar. Como coachs es esencial que sepamos que el proceso se completará cuando el cliente pueda apreciar todo lo que ha significado el antes y el después, pueda estimar que lo que parecía un problema o déficit personal encerraba una oportunidad para desarrollar su enorme potencial.

Cuando aceptamos estamos tomando una decisión que refleja la toma de consciencia que hemos hecho de una determinada realidad. Aceptar la realidad es una señal de madurez. Es desde esta aceptación de la realidad que podremos realizar los cambios necesarios para acercarnos a nuestro objetivos. La aceptación de la realidad es un momento clave en el proceso de  coaching ya que nos coloca en el círculo de influencia. Nos da poder y energía para seguir adelante.

No debemos confundir aceptación con resignación. Mientras que la aceptación de la realidad nos da poder para iniciar el cambio, la resignación es una actitud pasiva, reflejo de una pérdida de poder sobre nosotros y la situación. Nos aleja del círculo de influencia. Nos conecta con la tristeza, el desánimo. Nos sentimos indefensos y desesperanzados.

Como coachs, es fundamental que podamos generar alternativas donde nuestros clientes puedan aceptar la realidad sin abatirse hacia la resignación. La aceptación es el mejor recurso del que disponemos para liberarnos de aquellos obstáculos internos que nos permiten avanzar en la consecución de nuestras metas.

¿Qué es lo que no estás aceptando de tu situación actual?
¿Qué es lo que no estás aceptando de ti mismo en este momento?
¿Cómo lo quieres vivir?
¿Qué puedes aprender de esta situación?
¿Qué punto de partida representa?

Cuando hacemos estas preguntas facilitamos a nuestro cliente un nuevo punto de vista, otro enfoque que le puede ayudar a salir, como dice S. Covey, de su círculo de preocupación para entrar de lleno en su círculo de influencia. Entrar en esta área implica ampliar nuestro abanico de alternativas, inicialmente internas, para posteriormente aprovechar las externas.

La apreciación, en términos económicos tiene que ver con el “valor” que le otorgamos a la “moneda”. En Coaching, cuando hablamos de apreciación nos referimos al “valor” que le damos a lo que hacemos, a nuestras circunstancias, a lo que sentimos, a quien somos, a nuestra capacidad de evolucionar.

¿Qué valor nos damos?
¿Qué valor damos a lo que hacemos?
¿Cómo valoramos lo que nos pasa?

La apreciación en términos estéticos tiene que ver con lo “que sentimos” ante un hecho o experiencia determinados. Lo que nos conmueve observar el fenómeno de nuestra propia evolución. Todos nosotros interpretamos los estímulos sensitivos que nos llegan del exterior. A lo largo de nuestra vida nos llegarán infinidad de ellos. Estos estímulos sensoriales los “sentimos”, los interpretamos, los enjuiciamos, analizamos y valoramos para aproximarnos a la mejor respuesta que seamos capaces de dar. La experiencia que nos brindarán será distinta cada vez. La apreciación sería el análisis valorativo de la evolución de nuestras creencias, de las diferentes interpretaciones que hacemos a los estímulos que nos llegan del mundo exterior a lo largo de nuestra vida.  En estos casos, un feedback que recoja y ponga el acento en el progreso del cliente, que aprecie la belleza y grandeza de su propio proceso evolutivo.

La aceptación y la apreciación son dos aproximaciones muy útiles en los procesos de Coaching: aceptar y valorar apreciativamente, competencias claves para superar los obstáculos que nos impiden lograr nuestros sueños.

¿Qué es lo que aun no estás aceptando de esta situación?
¿Qué es lo que todavía no estás valorando apreciativamente de esta situación?

Cuando aceptamos logramos satisfacción, cuando apreciamos logramos felicidad.